9 Congreso Córdoba

Martes 3 de Mayo de 2016

 

CARLOS MELCONIÁN

Estados Unidos se recuperó, el dólar se fortaleció mientras los precios de las materias primas siguen cayendo y los países del BRIC han perdido su empuje original.

La vuelta al “súper dólar” ha desencadenado devaluaciones competitivas. En Argentina, con alta inflación. Pero aún con una conjetural Argentina no inflacionaria, se habría tomado la decisión de un tipo de cambio flotante. La caída en el precio de las commodities afecta globalmente, incluso a los chinos.

¿El crecimiento internacional es “amarrete” (escaso)? Brasil es definitivamente un problema para la Argentina. Tiene una enorme deuda interna –Brasil es acreedor en el plano internacional. Su economía es la más grande de América latina, séptima en el mundo. Y la economía argentina está atada a la de Brasil. Sólo una vez Brasil cayó y Argentina creció, en ocasión de la caída del gobierno de Collor de Melo.

El gobierno de Mauricio Macri es visto como un punto de inflexión en la región. Unido a otros procesos en países vecinos, ¿es el fin de los ciclos populistas en América latina? Algo es elocuente: sin “caja” no hay populismo.

En Argentina terminamos la fiesta con reservas netas negativas. Fueron doce años tan desastrosos que Argentina tiene hoy todo por hacer. Y eso conforma un atractivo para el inversor.

Un dato positivo es que el nivel de deuda pública en manos de acreedores es bajo. Es una ventaja. Aunque también hay que consignar que el 78% del Fondo de garantías sustentables de la Anses son bonos públicos. Y así encontramos desequilibrios en todas las áreas.

Nunca creí en el superávit primario de Néstor Kirchner. La gestión kirchnerista se caracterizó por un gasto público y una presión tributaria récord.

La competitividad de la economía no es un tema cambiario. En cuanto a tasas de interés, no hay sistema bancario sin “una zanahoria” para el ahorrista. Pero en la Argentina, dos tercios de los depósitos bancarios están a menos de 60 días. No hay mercado de capitales.

En el sistema bancario hay desesperación por prestar para consumo, al que se dedica por lo menos la mitad de los fondos prestables. En el Nación estamos tratando de cambiar, de dirigir el crédito al sector privado. Debo decir que “con un poquito más de kirchnerismo, se fumaban al Banco Nación”. Nuestra política no es “prestar para comprar electrodomésticos” sino dirigir el crédito a la pequeña y mediana empresa. Y seremos inflexibles con todo intento de desvío hacia otros fines.

CRISTIANO RATAZZI

La inflación es el principal problema de la economía argentina. En un contexto social con 30% de pobreza, déficit fiscal primario que ronda del 5 al 6%. Si el gobierno actual logra solucionar esos temas, habrá que hacerle un monumento.

El problema del cepo cambiario se resolvió con coraje: el dólar a $ 9,70 era una quimera. Estaba ya a $ 15.

También celebro la eliminación de las retenciones, el impuesto más distorsivo que conozco. Castiga a la producción marginal. ¿Qué cosa diabólica había detrás de las dificultades para exportar?

Los impuestos a débitos y créditos deben desaparecer: fomentan la economía en negro. Y también ingresos brutos, otro impuesto absolutamente distorsivo.

El impuesto a las naftas es racional. Claro que hay diferencias en cargas impositivas, según los países. En Estados Unidos la nafta cuesta u$s 0,60 el litro, en Europa u$s 2.

Muy importante: el actual gobierno arregló con los holdouts. Eso permitirá recuperar credibilidad. El endeudamiento del anterior gobierno con Venezuela fue un desfalco.

Debo aclarar que no estoy en contra de ningún gobierno, sino de sus errores.

Con la creación de la Junta Nacional de Carnes y la de Granos, en la década del ´40, empezó la decadencia argentina. Hoy Argentina puede volver a ser uno de los países más importantes del mundo.

Hay que ajustarse el cinturón. Es un costo que deberemos soportar.

No debemos enamorarnos de un dólar bajo. Y ser solidarios con los más pobres, no pidiendo aumentos permanentes de salarios que resultan luego insostenibles.

JOAQUÍN MORALES SOLÁ

El principal desafío que enfrenta todavía Macri es la gobernabilidad. Cualquier presidente no peronista enfrenta dos grandes obstáculos: el senado y los sindicatos. Y el peronismo, en todas sus variantes, va a tenet mayoría en el senado por mucho tiempo.

Distintas variantes del peronismo: Massa, gobernadores e intendentes y el liderazgo de Cristina Kirchner.

A Macri se le critica que no hace política y que comunica mal. Rechazó acordar con el senador Pichetto y con Hugo Moyano. Tampoco tiene “plan B”.

En la sociedad se detecta un “síndrome de abstinencia” por la carencia de liderazgo. De hecho, Macri no tiene carisma ni oratoria.

Aumentar 10% las naftas y en un 1º de mayo fue un error político. Es la nafta más cara de América. Y con una industria petrolera subsidiada.

Según Poliarquía, la imagen de Macri cayó 8%. La mayor caída de verificó en Capital y Gran Buenos Aires, las zonas más subsidiadas del país. En la zona central, su imagen no se ha deteriorado, sigue igual.

La gente sabe que no estábamos bien. Pero no encuentran que hubiera razones que justifiquen este ajuste. Similares procesos se viven en otros países. En España y en Perú, por ejemplo: sus economías han crecido pero la gente no lo reconoce. Algo que Macri no debe olvidar es que tiene que ganar las elecciones en 2017 a nivel nacional. El crecimiento debería empezar a verificarse en el segundo semestre para que el PRO tenga chance en esas elecciones.

La reaparición de Cristina Kirchner es una buena noticia para Macri. CFK tiene el rechazo del 70% de la sociedad, sobre todo después del acto en Comodoro Py. Es imposible frenar las investigaciones judiciales: las causas Hotesur y Los Sauces implican directamente a CFK en el delito de lavado.

Deben condenarse los actos de fanatismo, los “escraches”, provengan de donde provengan. Son métodos fascistas.

Por ahora no se detecta el proclamado “espíritu de equipo” en el gobierno. Ahí están las peleas internas y contra todo el mundo, de Prat Gay y Marcos Peña, por ejemplo. Cada ministro parece que hace lo que quiere.

Un importante giro en la política exterior es el acercamiento a los Estados Unidos, acompañado de la explícita condena a Venezuela. Sólo Argentina lo hace de modo público, aunque otras naciones compartan este criterio, lo ocultan.

El gobierno de Cambiemos tiene legitimidad de origen, ya que ganó las elecciones. Necesita ahora obtener legitimidad de ejercicio y de resultados.

ORLANDO FERRERES

El mundo está complicado. Las economías desarrolladas están en el “pulmotor”. 70% del crecimiento proviene de las economías emergentes, aunque China se desacelera y América latina no crece. Las tasas de interés en el mundo desarrollado no despegan del 2%. En el mundo subdesarrollado llegan al 4%.

Para no depender tanto de Brasil, la Argentina tiene que diversificar su economía, como hizo Chile.

El primer semestre del gobierno actual es de corrección. En el segundo semestre empezarán a verse los resultados.

Es necesario reconfigurar el consumo. La inflación hoy trepa al 43%. Pero hacia fin de año caerá al 37%.

Si se hubiera ajustado por costos internos, el tipo de cambio estaría hoy 22% más alto.

La circulación monetaria se retrajo: de $ 623.830 millones en diciembre de 2015, a 167.203 millones de emisión neta.

El gasto público, que había llegado al 53% durante el anterior gobierno, ya bajó al 50,5%.

El crecimiento neto de depósitos es hasta hoy del 14%. Poco.

El salario real, que estaba en u$s 1.300, cayó a u$s 1.100. Pero en Brasil está a u$s 600.

La inversión bruta interna es de apenas 20% del PBI.

Hay sólo un 5% de probabilidad de efectuar un ajuste más fuerte.

RODRIGO ÁLVAREZ

La inflación se va a desacelerar. Pero de la peor manera: con recesión. Y lo importante es volver a crecer.

El stock de dólares es muy acotado. De u$s 10.000 millones a un déficit creciente de u$s 3.000 millones. No sólo cayeron los precios de nuestras exportaciones sino también el volumen: estamos en el mismo nivel que hace doce años.

El arreglo con los holdouts permite una relativa estabilidad en el frente externo. Pero en el corto plazo hay poca capacidad de captar dólares comerciales.

El tipo de cambio exhibe una tendencia continua a la apreciación. Pese al salto inicial, hoy está por debajo del tipo de cambio de 2014 –cuando se efectuó una fuerte corrección. El retraso cambiario llegó para quedarse. Sólo en 2002 tuvimos un tipo de cambio competitivo.

Esto implica un desafío a vencer y por ahora una restricción muy importante. El sector industrial va a estar muy complicado.

El mundo relevante para la Argentina no está creciendo. El frente comercial no nos trae buenas noticias.

Hoy la Argentina tiene posibilidades de atraer inversión extranjera directa. ¿Es la solución? No lo sabemos. Deberían entrar u$s 20.000 millones por año.

Hoy la restricción financiera es muy grande, por las políticas del Banco Central. El modelo de Cambiemos va a funcionar en la medida en que se atraigan capitales.

Pero los capitales se fugan. Tomando los últimos 20 años, sólo en 2005 se frenó la fuga de capitales.

La demanda interna se está desplomando. El “modelo” depende del financiamiento externo.

Al gobierno le va a costar que el tipo de cambio suba. La inversión privada va a tardar. “La llave” del crecimiento es hoy la obra pública.

ALDO PIGNANELLI

La recaudación cae al 3%. Sube el IVA aduana y cae el IVA consumo.

Hay dificultad para controlar el déficit. El gobierno dejó de pagar obra pública.

La emisión de lebac ya casi supera al circulante. Y esto es muy grave. Siguen emitiendo deuda: “se les escapó la liebre de la emisión”.

Reservas suman u$s 33.700. Pero en el primer trimestre siguió la fuga de capitales.

La Argentina no estaba en default: estábamos pagando. Sí estábamos embargados. El arreglo con los buitres nos permitió salir del embargo.

Hoy el sector externo no nos está ayudando. No están entrando dólares comerciales.

La inflación será este año del 40%. Hasta ahora, por lo menos, el gobierno no ha tenido mucha suerte en su control.

Y apremia atender a la situación social. Un gobierno que no la contemple y la contenga, difícilmente tenga éxito.

Sedes

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